viernes, 3 de febrero de 2012
opera para niños
Óperas célebres (Carmen, Aída, Rigoletto, Madame Butterfly) junto a títulos menos socorridos (Cosi fan tute, Las bodas de Fígaro y La flauta mágica, de Mozart).
El procedimiento consiste en reducir la ópera completa a sólo un disco, en una síntesis excelente pero sobre todo convertir el libreto en un cuento, incluido en el cuadernillo del disco.
Llama la atención por lo pronto y es plausible que una ópera de Wagner, un autor que pide mucho al escucha y le da más, se aproxime a los niños, que son las personas más inteligentes, sensibles, amorosas y geniales en el planeta entero.
El procedimiento consiste en reducir la ópera completa a sólo un disco, en una síntesis excelente pero sobre todo convertir el libreto en un cuento, incluido en el cuadernillo del disco.
Llama la atención por lo pronto y es plausible que una ópera de Wagner, un autor que pide mucho al escucha y le da más, se aproxime a los niños, que son las personas más inteligentes, sensibles, amorosas y geniales en el planeta entero.
Puccini: Tosca,Manon Lescaut
Puccini: Manon Lescaut
jueves, 2 de febrero de 2012
Das Lied von der Erde
Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra) es un ciclo de canciones en forma de sinfonía, un trabajo en gran escala para dos solistas vocales y orquesta escrito por el compositor austríaco .
Distribuida en seis movimientos separados, cada uno es una canción independiente, aunque también cumple la función de los distintos movimientos dentro de una estructura sinfónica. La obra se titula Eine Symphonie für eine Tenor- und eine Alt- (oder Bariton-) Stimme und Orchester (nach Hans Bethges "Die chinesische Flöte") ('Una sinfonía para voz tenor y alto (o un barítono) y orquesta (basado en 'La Flauta China' de Hans Bethge').
El uso de Mahler de ciertas características "chinas" (escala pentatónica, escala de tonos enteros, uso de determinados instrumentos) hace que este trabajo sea el primero de estas características en su obra, si bien algunos de estos elementos tienen su continuación en la Novena Sinfonía.
Compuesta entre los años 1907-1909, siguió a la Octava Sinfonía o Sinfonía De los Mil pero no recibió número, supuestamente debido al temor supersticioso del compositor respecto al significado mortal de una 'novena sinfonía'.
Su duración es de aproximadamente 65 minutos.
Sus Movimientos llevan las siguientes indicaciones de tiempo del compositor:
1. Allegro Pesante. Ganze Takte nicht Schnell. Das Trinklied vom Jammer der Erde
2. Etwas Schleichend. Ermudet.Der Einsame im Herbst
3. Behaglich heiter.Von der Jugend
4. Comodo. Dolcissimo.Von der Schönheit
5. Allegro. Keck, aber nicht zu Schnell.Der Trunkene im Frühling
6. Schwer.Der Abschied
Giuseppe Verdi
Giuseppe Fortunino Francesco Verdi nació en Le Roncole el 10 de octubre de 1813; la localidad era entonces parte del ducado de Parma (que a su vez formaba parte de Francia). Allí recibió sus primeras lecciones de música. Continúa sus estudios en Busseto, bajo la tutela de Ferdinando Provesi.
Se convierte pronto en el organista de la iglesia de su pueblo. Intenta entrar en el conservatorio de la ciudad de Milán pero no lo consigue.
Se puede decir que sus primeros éxitos están relacionados con la situación política que se vivía en Italia. Aparte de su calidad artística, sus óperas servían además para exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano. Quizás el Va pensiero (coro de los esclavos de la ópera Nabucco) es uno de los coros más conocidos de Italia por esta razón. De esta forma, Verdi triunfa en Milán.
Gracias a los éxitos conseguidos, Verdi puede apostar por un estilo más personal en sus óperas y presionar a libretistas y empresarios para que arriesguen y experimenten un poco más. Es notable, en este sentido, la forma en que se engendró la ópera Macbeth, con unos arduos, e incluso despóticos, ensayos para lograr que el texto fuera más hablado que cantado. Verdi consigue su cometido y el éxito de estas óperas es también notorio.
Sigue un período de dificultades personales, con la muerte de su primera esposa y su hija, que contrasta con la creación de sus óperas más populares y queridas, las ya mencionadas Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore.
Muchos consideran que la madurez del compositor se percibe en las obras que siguen a este período; por ejemplo, Don Carlos, que fue compuesta para la Gran Ópera de París; Aida, compuesta para la Ópera del Cairo; Otello y Falstaff, con libreto de Arrigo Boito basado en Shakespeare. Algunas de estas obras no son bien recibidas por el público o los críticos, que las calificaron de demasiado wagnerianas, crítica que el autor siempre rechaza.
En sus últimos años, Verdi compuso algunas obras no operísticas. A pesar de no ser particularmente religioso, compuso obras litúrgicas, como la misa de Réquiem (1874) y el Te Deum. También compuso el Himno de las naciones, que incluye las melodías de los himnos italiano, francés, inglés y norteamericano, sobre texto del poeta Arrigo Boito (1862) y un cuarteto para cuerdas en mi menor (1873).
Fallece en Milán, el 27 de enero de 1901, afectado por un derrame cerebral. Dejó su fortuna para el establecimiento de una casa de reposo para músicos jubilados que llevaría su nombre: Casa Verdi en Milán, donde está enterrado. Su entierro suscita gran conmoción popular y al paso del cortejo fúnebre el público entonará espontáneamente el coro de los esclavos de Nabucco ("Va pensiero sull'ali dorate").
Óperas compuestas por Verdi; detallándose lugar, fecha del estreno y autor del libreto:
- Oberto, Conde de San Bonifacio (Teatro La Scala de Milán, 17 de noviembre de 1839) — Drama en dos actos de Temistocle Solera.
- Un giorno di regno (Un día de reino) (Teatro La Scala de Milán, 5 de septiembre de 1840) — Melodrama jocoso en dos actos de Felice Romani.
- Nabucco (Teatro La Scala de Milán, 9 de marzo de 1842) — Drama lírico en cuatro partes de Temistocle Solera.
- I Lombardi alla prima crociata (Los lombardos) (Teatro La Scala de Milán, 11 de febrero de 1843) — Drama lírico en cuatro actos de Temistocle Solera.
- Ernani (Teatro La Fenice de Venecia, 9 de marzo de 1844) — Drama lírico en cuatro actos de Francesco Maria Piave.
- I due Foscari (Teatro Argentina de Roma, 3 de noviembre de 1844) — Tragedia lírica en tres actos de Francesco Maria Piave.
- Giovanna d'Arco (Teatro La Scala de Milán, 15 de febrero de 1845) — Drama lírico en un prólogo y tres actos de Temistocle Solera.
- Alzira (Teatro San Carlo de Nápoles, 12 de agosto de 1845) — Tragedia lírica en un prólogo y dos actos de Salvatore Cammarano.
- Attila (Teatro La Fenice de Venezia, 17 de marzo de 1846) — Drama lírico en un prólogo y tres actos de Temistocle Solera.
- Macbeth (Teatro La Pergola, 14 de marzo de 1847) — Melodrama en cuatro partes de Francesco Maria Piave.
- I masnadieri (Teatro Her Majesty de Londres, 22 de julio de 1847) — Melodrama trágico en cuatro partes de Andrea Maffei.
- Jérusalem (Ópera de París, 26 de noviembre de 1847) — Ópera, en cuatro actos, con libreto de A. Royer y G. Vaëz, de un libro de Solera de 1843.
- Il corsaro (El corsario) (Teatro Grande de Trieste, 25 de octubre de 1848) — Melodrama en tres actos de Francesco Maria Piave.
- La battaglia di Legnano (Teatro Argentina de Roma, 27 de enero de 1849) — Tragedia lírica en cuatro actos de Salvatore Cammarano.
- Luisa Miller (Teatro San Carlo de Nápoles, 8 de diciembre de 1849) — Melodrama trágico en tres actos de Salvatore Cammarano.
- Stiffelio (Teatro Grande de Trieste, 16 de noviembre de 1850) — Melodrama en tres actos de Francesco Maria Piave.
- Rigoletto (Teatro La Fenice de Venecia, 11 de marzo de 1851) — Melodrama en tres actos de Francesco Maria Piave.
- Il trovatore (El trovador) (Teatro Apollo de Roma, 19 de enero de 1853) Drama en cuatro partes de Salvatore Cammarano y completado por Leone Emanuele Bardare.
- La Traviata (Teatro La Fenice de Venecia, 6 de marzo de 1853) — Melodrama en tres actos de Francesco Maria Piave.
- I vespri siciliani (Las vísperas sicilianas) (Ópera de París, 13 de junio de 1855) — Drama en cinco actos de Eugène Scribe y Charles Duveyrier.
- Simón Boccanegra (Teatro La Fenice de Venecia, 12 de marzo de 1857) — Melodrama en un prólogo y tres actos de Francesco Maria Piave.
- Aroldo (revisión Stiffelio) (Teatro Nuovo de Rimini, 16 de agosto de 1857) — Melodrama en cuatro actos de Francesco Maria Piave.
- Un ballo in maschera (Un baile de máscaras) (Teatro Apollo de Roma, 17 de febrero de 1859) — Melodrama en tres actos de Antonio Somma.
- La forza del destino (La fuerza del destino) (Teatro Imperial de San Petersburgo, 10 de noviembre de 1862) — Ópera en cuatro actos de Francesco Maria Piave.
- Don Carlos (Ópera de París, 11 de marzo de 1867) — Ópera en cinco actos de Joseph Méry y Camille Du Locle.
- Aida (Teatro de la Ópera del Cairo, 24 de diciembre de 1871) — Ópera en cuatro actos de Antonio Ghislanzoni.
- Otello (Teatro La Scala de Milán, 5 de febrero de 1887) — Drama lírico en cuatro actos de Arrigo Boito.
- Falstaff (Teatro La Scala de Milán, 9 de febrero de 1893) — Comedia lírica en tres actos de Arrigo Boito.
please
ya se que el horno no esta para bollos y que atravesamos tiempos dificiles , pero no seas malo si tienes este disco compartelo y el dia de mañana seguro pongo algo que buscaste por mucho tiempo.
Copla andaluza
La copla andaluza es un tipo de canción ligera que floreció en España a partir de los años 40. Quintero, León y Quiroga son los tres creadores más importantes de este género, entre otros. Se mantuvo como el género popular español hasta que en la década de los 60 se vio desplazada por la música anglosajona como el pop. El apoyo del régimen franquista a la copla como símbolo de la identidad nacional potenció la decadencia de la copla. Pese al rechazo por identificarlo con la dictadura, artistas como Joan Manuel Serrat reivindicaron el género ayudando a su revitalización.
Los libretos de este género ahondan en las pasiones humanas, generalmente con carácter narrativo. Las letras de la copla clásica depliegan historias de sentimientos desbordados, en los que los personajes se ven superados por unas pasiones que no pueden ni quieren controlar. La estructura de las estrofas tiende el ritmo A-B-C-B.
Vocalmente, requiere de intérpretes con gran control de la proyección del aire para lograr una voz potente con dominio del vibrato, siendo estas dos sus principales facetas. Generalmente se hace uso del acento andaluz, aunque no siempre es así, habiendo salido grandes intérpretes de toda la geografía española. La textura tiende a ser aflamencada, si bien importantes intérpretes, como Concha Piquer, se han formado en la tradición lírica otorgando a la Copla un carácter académico.
El acompañamiento musical de la copla clásica es orquestal, en la tradición de la música culta española como la zarzuela. Actualmente, la nueva copla se caracterriza por la fusión, generalmente con sonidos provinientes de la tradición anglosajona, como el jazz.
Una de las primeras cantantes de copla fue Raquel Meller. En esa época cantaba cuplé, que después derivó en canción andaluza y canción española, que conformaron la copla de hoy en día. Imperio Argentina, Manolo Corrales, Estrellita Castro, Concha Piquer, Miguel de Molina, Carlos Cano, Lola Flores, Marifé de Triana, Rocío Jurado, Juanita Reina, Manolo Escobar, Juanito Valderrama, Sara Montiel o Antonio Molina son tan sólo algunos de los mejores intérpretes de copla de la historia española.
En las últimas décadas han cantado copla andaluza nombres como Bambino, María Jiménez, Isabel Pantoja, Martirio y el cantaor Miguel Poveda. En la época de la transición, hasta finales de siglo, Carlos Cano fue la figura fundamental en el resurgir de la copla andaluza. En los últimos años han aparecido artistas de renombre como Pasión Vega, Clara Montes, Pastora Soler, Aurora Guirado, Diana Navarro, Concha Buika, La Shica, Montse Delgado entre otros, quienes van revisando con versiones las creaciones clásicas de las grandes compositores de la copla y a la vez actualizando este género con sus jóvenes voces a los nuevos tiempos del siglo XXI.
Igualmente, espacios televisivos de gran éxito han recuperado el género. La copla ha llegado a la Telerrealidad gracias a concursos como Operación Triunfo y, especialmente, Se llama copla.
Los libretos de este género ahondan en las pasiones humanas, generalmente con carácter narrativo. Las letras de la copla clásica depliegan historias de sentimientos desbordados, en los que los personajes se ven superados por unas pasiones que no pueden ni quieren controlar. La estructura de las estrofas tiende el ritmo A-B-C-B.
Vocalmente, requiere de intérpretes con gran control de la proyección del aire para lograr una voz potente con dominio del vibrato, siendo estas dos sus principales facetas. Generalmente se hace uso del acento andaluz, aunque no siempre es así, habiendo salido grandes intérpretes de toda la geografía española. La textura tiende a ser aflamencada, si bien importantes intérpretes, como Concha Piquer, se han formado en la tradición lírica otorgando a la Copla un carácter académico.
El acompañamiento musical de la copla clásica es orquestal, en la tradición de la música culta española como la zarzuela. Actualmente, la nueva copla se caracterriza por la fusión, generalmente con sonidos provinientes de la tradición anglosajona, como el jazz.
Una de las primeras cantantes de copla fue Raquel Meller. En esa época cantaba cuplé, que después derivó en canción andaluza y canción española, que conformaron la copla de hoy en día. Imperio Argentina, Manolo Corrales, Estrellita Castro, Concha Piquer, Miguel de Molina, Carlos Cano, Lola Flores, Marifé de Triana, Rocío Jurado, Juanita Reina, Manolo Escobar, Juanito Valderrama, Sara Montiel o Antonio Molina son tan sólo algunos de los mejores intérpretes de copla de la historia española.
En las últimas décadas han cantado copla andaluza nombres como Bambino, María Jiménez, Isabel Pantoja, Martirio y el cantaor Miguel Poveda. En la época de la transición, hasta finales de siglo, Carlos Cano fue la figura fundamental en el resurgir de la copla andaluza. En los últimos años han aparecido artistas de renombre como Pasión Vega, Clara Montes, Pastora Soler, Aurora Guirado, Diana Navarro, Concha Buika, La Shica, Montse Delgado entre otros, quienes van revisando con versiones las creaciones clásicas de las grandes compositores de la copla y a la vez actualizando este género con sus jóvenes voces a los nuevos tiempos del siglo XXI.
Igualmente, espacios televisivos de gran éxito han recuperado el género. La copla ha llegado a la Telerrealidad gracias a concursos como Operación Triunfo y, especialmente, Se llama copla.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Coloratura
La coloratura (it.: color) es la capacidad de la voz lírica de ejecutar sucesiones de notas rápidas. La coloratura es melismática, o sea, en la coloratura, la vocal de una sílaba se extiende a varias notas seguidas.
La coloratura es uno de los tres determinantes del bel canto. Por eso debe ser realizable en todo tipo de voz.
Las coloraturas eran recursos habituales en la música barroca, donde se escribían tanto para música eclesiástica como para lucimiento de las estrellas de ópera, las primas donnas y los castrati. El ideal del cantante para compositores como Johann Sebastian Bach era el cantante con agilidad instrumental, lo que incluía la ejecución de coloraturas en toda la tesitura de la voz.
En la época clásica, la coloratura deja de ser la única forma de virtuosismo vocal y coexiste con un canto más lineal y más cercano a la voz hablada. En el singspiel de Wolfgang Amadeus Mozart, la clásica aria de coloratura coexiste con formas derivadas del canto popular.
En la ópera de Rossini, Donizetti y Bellini, la coloratura es llevada al extremo en amplitud, rapidez y agilidad. Ese desarrollo fue tachado de superficial por compositores como Richard Wagner en Alemania. Sin embargo, la coloratura rossiniana es siempre una expresión de un estado de ánimo.
El profesor y teórico más importante de la coloratura y del bel canto fue el barítono Manuel Patricio Rodríguez García. En 1840 y 1847, publicó en París un manual de canto en dos partes que resume las técnicas del bel canto y describe una manera de adquirir una coloratura ágil a través de repeticiones de notas.
En la ópera de la segunda mitad del siglo XIX, la coloratura se hizo especialmente propia de los papeles femeninos dramáticos, como el caso de Violeta en La traviata de Verdi. Mientras tanto, el tenor de coloratura del tipo rossiniano es reemplazado por el tenor spinto, o tenore di forza, una voz muy potente, pero incapaz de movimientos ágiles. Ese desarrollo se realiza en todo el canto operístico con las obras de Richard Wagner y la ópera del verismo.
Hoy, el canto de coloratura ha sobrevivido con las composiciones de Monteverdi a Rossini. Sin embargo, en composiciones actuales, los compositores contemporáneos no han encontrado maneras de integrar la técnica de modo natural en sus creaciones.
La coloratura es uno de los tres determinantes del bel canto. Por eso debe ser realizable en todo tipo de voz.
Las coloraturas eran recursos habituales en la música barroca, donde se escribían tanto para música eclesiástica como para lucimiento de las estrellas de ópera, las primas donnas y los castrati. El ideal del cantante para compositores como Johann Sebastian Bach era el cantante con agilidad instrumental, lo que incluía la ejecución de coloraturas en toda la tesitura de la voz.
En la época clásica, la coloratura deja de ser la única forma de virtuosismo vocal y coexiste con un canto más lineal y más cercano a la voz hablada. En el singspiel de Wolfgang Amadeus Mozart, la clásica aria de coloratura coexiste con formas derivadas del canto popular.
En la ópera de Rossini, Donizetti y Bellini, la coloratura es llevada al extremo en amplitud, rapidez y agilidad. Ese desarrollo fue tachado de superficial por compositores como Richard Wagner en Alemania. Sin embargo, la coloratura rossiniana es siempre una expresión de un estado de ánimo.
El profesor y teórico más importante de la coloratura y del bel canto fue el barítono Manuel Patricio Rodríguez García. En 1840 y 1847, publicó en París un manual de canto en dos partes que resume las técnicas del bel canto y describe una manera de adquirir una coloratura ágil a través de repeticiones de notas.
En la ópera de la segunda mitad del siglo XIX, la coloratura se hizo especialmente propia de los papeles femeninos dramáticos, como el caso de Violeta en La traviata de Verdi. Mientras tanto, el tenor de coloratura del tipo rossiniano es reemplazado por el tenor spinto, o tenore di forza, una voz muy potente, pero incapaz de movimientos ágiles. Ese desarrollo se realiza en todo el canto operístico con las obras de Richard Wagner y la ópera del verismo.
Hoy, el canto de coloratura ha sobrevivido con las composiciones de Monteverdi a Rossini. Sin embargo, en composiciones actuales, los compositores contemporáneos no han encontrado maneras de integrar la técnica de modo natural en sus creaciones.
Richard Strauss
Richard Georg Strauss (Múnich, 11 de junio de 1864 — 8 de septiembre de 1949) fue un destacado compositor y director de orquesta alemán cuya larga trayectoria abarca desde el Romanticismo tardío hasta la mitad del siglo XX. Es conocido particularmente por sus óperas, poemas sinfónicos y Lieder. Strauss, junto con Gustav Mahler, representa el extraordinario florecimiento tardío del Romanticismo germánico después de Richard Wagner, en el cual un desarrollo elaborado y complejo de la orquestación se une a un estilo armónico avanzado. La música de Strauss influyó profundamente en el desarrollo de la música del siglo XX.
Strauss nació el 11 de junio de 1864, en Múnich, en una familia de la alta burguesía de Baviera dedicada a la industria cervecera. Fue hijo de Franz Strauss, intérprete solista de trompa en la Ópera de la Corte de Múnich, y muchos miembros de su familia eran músicos, por lo que recibió una educación musical completa ya en su juventud. Comenzó a estudiar piano a los 4 años con su madre, y violín a los 7 con su tío. Escribió su primera composición a la edad de seis años, y continuó escribiendo música durante ochenta años, casi hasta su muerte.
Durante su adolescencia Strauss asistió a ensayos con la orquesta de la Orquesta de la Corte de Múnich, recibiendo clases particulares de teoría musical y orquestación del director Wilhelm Friedrich Meyer. A los 17 años, estrenó su Sinfonía en re menor (1881), una obra de la que renegaría más tarde por considerarla inmadura En 1882 ingresó en la Universidad de Múnich, donde estudió cursos de Estética, Filosofía e Historia del Arte. Un año después marchó a Berlín, donde obtuvo un puesto como director asistente de Hans von Bülow, que quedó muy fuertemente impresionado por la Serenata para instrumentos de viento, compuesta por Strauss a los 16 años. Strauss aprendió el arte de la dirección de orquesta observando a Bulow en los ensayos. Éste estaba muy encariñado con el joven, y decidió que fuera su sucesor como director de la orquesta de Meiningen tras su dimisión en 1885.
En 1886 hizo un viaje por Italia, país por el que siempre sintió una gran fascinación.
El éxito de su poema sinfónico Don Juan en 1888, consagró a Strauss como uno de los compositores más importantes del momento, con gran prestigio a nivel internacional, y que habría de acompañarle hasta su muerte.
En 1894 se casó con la soprano Pauline de Ahna. Pauline al parecer tuvo un carácter irascible y excéntrico, pero su matrimonio fue esencialmente feliz y tranquilo, y su mujer una gran fuente de inspiración para él. A lo largo de su vida, desde sus primeras canciones hasta las Cuatro últimas canciones de 1948, muchas de ellas compuestas para su mujer, Strauss muestra gran preferencia por la voz de soprano, y todas sus óperas contienenen un importante papel de soprano. El matrimonio Strauss tuvo un hijo, Franz, en 1897, quien se casó con Alice von Grab. El matrimonio dio dos nietos al compositor, Richard y Christian. Strauss estuvo entrañablemente unido a su familia durante toda su vida.
En 1889 fue nombrado asistente del Festival de Bayreuth, así como director del Teatro de la Ópera de Weimar, dirigiendo con frecuencia obras de Wagner, Gluck y Mozart. En 1894 se estableció en la ópera de Múnich, y en 1897 fue contratado por el kaiser Guillermo II de Alemania con director de la Orquesta Real de Prusia, en Berlín.
Strauss conoce en esta época al compositor austriaco Gustav Mahler, con el que mantiene amistad hasta la muerte de éste en 1911, en una relación a veces problemática y no exenta de rivalidades, a pesar de la influencia mutua entre ambos compositores.
En 1903, Strauss es nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Heidelberg, ampliando cada vez más su reconocimiento a nivel mundial.
Aunque Strauss continuará componiendo poemas sinfónicos, una vez entrado el siglo XX su principal dedicación es la ópera. El estreno de Salomé en 1905 constituyó un primer escándalo y situó a Strauss en el centro de la vanguardia musical del momento, lo que se acentúa aún más con su siguiente ópera, Electra (1909), en la que inicia su colaboración con el dramaturgo Hugo von Hofmannsthal como libretista. Recibido en Francia como uno de los compositores más renovadores del momento y admirado por Claude Debussy, Strauss también se relaciona con los futuros integrantes de la Segunda Escuela de Viena, especialmente con Arnold Schönberg, a quien ayudó y apoyó profesionalmente en sus primeros años, y quien sentiría gratitud y admiración por él durante toda su vida. No obstante, Strauss se distanció de la nueva vanguardia musical rechazando el atonalismo. Su siguiente ópera, El caballero de la rosa (1911) muestra una vuelta hacia un estilo más clásico, que se acentuará después de la Primera Guerra Mundial.
El apartamiento de Strauss de las vanguardias más radicales del momento no perjudica a su reputación internacional, gracias a la cual viaja con frecuencia para interpretar sus propias obras, considerado frecuentemente como un “clásico viviente”. En 1919 es nombrado director de la Ópera Estatal de Viena, uno de los primeros teatros de ópera del mundo, cargo en el que contaba como predecesor a Mahler. En 1920 actúa por primera vez en Sudamérica, y dos años después emprende una gira por Estados Unidos, y posteriormente emprende giras con la Orquesta Filarmónica de Viena por Brasil y Argentina. En 1924 dimite como director de la ópera vienesa, por diferencias con Franz Schalk.
En marzo de 1933 llega al poder Adolf Hitler, cuando Strauss tenía 68 años. La relación de Strauss con el gobierno nazi ha sido objeto de innumerables comentarios, discusiones y estudios. Strauss es nombrado en 1933 presidente de la Cámara de Música del III Reich, responsable entre otros actos de la prohibición de la música de compositores judíos. Strauss intentó evitar sin éxito desde su puesto la prohibición de la música de Mahler o de Debussy. Strauss había empezado a trabajar con el escritor judío Stefan Zweig en el libreto de su ópera La mujer silenciosa, razón por la cual empezó a ser objeto de presiones por el Partido nazi y por Goebbels en particular. En 1935, escribe una carta a Zweig en la que le dice:
¿Cree usted que yo me conduzco en todos mis actos pensando que soy “alemán”? ¿Cree usted que Mozart era consciente de ser “ario” cuando componía? Sólo conozco dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no lo tienen”.[1]
Esta carta fue interceptada por la Gestapo y remitida a Hitler, provocando la dimisión de Strauss como presidente de la Cámara de Música del III Reich. A partir de entonces, Strauss mantiene una tensa relación con el Partido, y es sometido a una vigilancia más estrecha aún. No obstante, su Himno Olímpico es interpretado en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, bajo la dirección del propio compositor. Por otra parte, en 1938, cuando Alemania se está preparando para la guerra, compone la ópera en un acto Friedenstag (El Día de la Paz) , que contiene una crítica velada hacia el III Reich, a pesar de que Hitler asistió al estreno y Strauss continúa apareciendo en actos oficiales junto a miembros del partido.
Durante el III Reich, la conducta contradictoria de Strauss, que se consideraba apolítico, parece estar en gran parte motivada por el hecho de que su nuera Alice era de origen judío, por lo que el compositor intenta utilizar su influencia para proteger a ésta y a sus nietos.[2] En 1942 la abuela de Alice es internada en el campo de concentración de Theresienstadt, y Strauss viajó un día hasta el campo, diciendo en la puerta: “Mi nombre es Richard Strauss”, con la intención de llevarse a la prisionera, consiguiendo sólo que los guardias de la puerta le echaran.[3] En 1942 la familia se traslada a Viena, buscando la protección de un dirigente nazi local. No obstante, en 1944, la nuera y uno de los nietos del compositor fueron detenidos por la Gestapo durante dos noches, siendo liberados finalmente tras la intervención del compositor.
Strauss terminó en 1945 la composición de Metamorfosis, una obra para 23 solistas de cuerda. La partitura termina con una cita de la Marcha Fúnebre de la Sinfonía número 3 “Heroica” de Beethoven, acompañada por las palabras “In memoriam”. Hacia el final de la guerra, Strauss escribió en su diario íntimo:
El período más terrible de la historia humana se ha terminado, el reinado de doce años de bestialidad, ignorancia y destrucción de la cultura por parte de los mayores criminales, durante el cual los dos mil años de la evolución cultural de Alemania llegaron a su fin.[4]
En abril de 1945, Strauss fue detenido por soldados estadounidenses en su casa de Garmisch. Mientras descendía la escalera, anunció al teniente Milton Weiss del Ejército de EE.UU: "Soy Richard Strauss, el compositor de El Caballero de la Rosa y Salomé." El teniente Weiss, que era también músico, asintió con la cabeza en señal reconocimiento; en el césped del jardín fue colocada una marca para proteger al compositor. Strauss compuso su Concierto para oboe (1945) para el oboísta estadounidense John de Lancy, que estaba entre los soldados que ocuparon la zona.
Los terribles acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial afectaron a Strauss, viejo y cansado. Sus últimos obras recuperan una intensidad emocional ausente en muchas obras anteriores,[6] incluyendo, entre otras, el Concierto para trompa número 2, Metamorfosis, el Concierto para oboe y sus magistrales e inquietantes Cuatro últimas canciones, compuestas poco antes de su muerte.
Richard Strauss murió a la edad de 85 años el 8 de septiembre de 1949 en Garmisch. Su mujer, Pauline, murió ocho meses después, a los 88 años. Durante su vida, Strauss fue considerado uno de los más grandes compositores de su época, y su música tuvo una profunda influencia en el desarrollo de la música del siglo XX. Strauss declaró con una humildad rara en él: “Quizás no sea un compositor de primera categoría, pero sí un compositor de segunda categoría de primer nivel”. El pianista canadiense Glenn Gould describió en 1962 a Strauss como "la figura musical más grande que ha vivido en este siglo"[7] Su inmensa e importantísima aportación a los géneros de la ópera, la música sinfónica y la canción continúa hoy más vigente que nunca.
Strauss nació el 11 de junio de 1864, en Múnich, en una familia de la alta burguesía de Baviera dedicada a la industria cervecera. Fue hijo de Franz Strauss, intérprete solista de trompa en la Ópera de la Corte de Múnich, y muchos miembros de su familia eran músicos, por lo que recibió una educación musical completa ya en su juventud. Comenzó a estudiar piano a los 4 años con su madre, y violín a los 7 con su tío. Escribió su primera composición a la edad de seis años, y continuó escribiendo música durante ochenta años, casi hasta su muerte.
Durante su adolescencia Strauss asistió a ensayos con la orquesta de la Orquesta de la Corte de Múnich, recibiendo clases particulares de teoría musical y orquestación del director Wilhelm Friedrich Meyer. A los 17 años, estrenó su Sinfonía en re menor (1881), una obra de la que renegaría más tarde por considerarla inmadura En 1882 ingresó en la Universidad de Múnich, donde estudió cursos de Estética, Filosofía e Historia del Arte. Un año después marchó a Berlín, donde obtuvo un puesto como director asistente de Hans von Bülow, que quedó muy fuertemente impresionado por la Serenata para instrumentos de viento, compuesta por Strauss a los 16 años. Strauss aprendió el arte de la dirección de orquesta observando a Bulow en los ensayos. Éste estaba muy encariñado con el joven, y decidió que fuera su sucesor como director de la orquesta de Meiningen tras su dimisión en 1885.
En 1886 hizo un viaje por Italia, país por el que siempre sintió una gran fascinación.
El éxito de su poema sinfónico Don Juan en 1888, consagró a Strauss como uno de los compositores más importantes del momento, con gran prestigio a nivel internacional, y que habría de acompañarle hasta su muerte.
En 1894 se casó con la soprano Pauline de Ahna. Pauline al parecer tuvo un carácter irascible y excéntrico, pero su matrimonio fue esencialmente feliz y tranquilo, y su mujer una gran fuente de inspiración para él. A lo largo de su vida, desde sus primeras canciones hasta las Cuatro últimas canciones de 1948, muchas de ellas compuestas para su mujer, Strauss muestra gran preferencia por la voz de soprano, y todas sus óperas contienenen un importante papel de soprano. El matrimonio Strauss tuvo un hijo, Franz, en 1897, quien se casó con Alice von Grab. El matrimonio dio dos nietos al compositor, Richard y Christian. Strauss estuvo entrañablemente unido a su familia durante toda su vida.
En 1889 fue nombrado asistente del Festival de Bayreuth, así como director del Teatro de la Ópera de Weimar, dirigiendo con frecuencia obras de Wagner, Gluck y Mozart. En 1894 se estableció en la ópera de Múnich, y en 1897 fue contratado por el kaiser Guillermo II de Alemania con director de la Orquesta Real de Prusia, en Berlín.
Strauss conoce en esta época al compositor austriaco Gustav Mahler, con el que mantiene amistad hasta la muerte de éste en 1911, en una relación a veces problemática y no exenta de rivalidades, a pesar de la influencia mutua entre ambos compositores.
En 1903, Strauss es nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Heidelberg, ampliando cada vez más su reconocimiento a nivel mundial.
Aunque Strauss continuará componiendo poemas sinfónicos, una vez entrado el siglo XX su principal dedicación es la ópera. El estreno de Salomé en 1905 constituyó un primer escándalo y situó a Strauss en el centro de la vanguardia musical del momento, lo que se acentúa aún más con su siguiente ópera, Electra (1909), en la que inicia su colaboración con el dramaturgo Hugo von Hofmannsthal como libretista. Recibido en Francia como uno de los compositores más renovadores del momento y admirado por Claude Debussy, Strauss también se relaciona con los futuros integrantes de la Segunda Escuela de Viena, especialmente con Arnold Schönberg, a quien ayudó y apoyó profesionalmente en sus primeros años, y quien sentiría gratitud y admiración por él durante toda su vida. No obstante, Strauss se distanció de la nueva vanguardia musical rechazando el atonalismo. Su siguiente ópera, El caballero de la rosa (1911) muestra una vuelta hacia un estilo más clásico, que se acentuará después de la Primera Guerra Mundial.
El apartamiento de Strauss de las vanguardias más radicales del momento no perjudica a su reputación internacional, gracias a la cual viaja con frecuencia para interpretar sus propias obras, considerado frecuentemente como un “clásico viviente”. En 1919 es nombrado director de la Ópera Estatal de Viena, uno de los primeros teatros de ópera del mundo, cargo en el que contaba como predecesor a Mahler. En 1920 actúa por primera vez en Sudamérica, y dos años después emprende una gira por Estados Unidos, y posteriormente emprende giras con la Orquesta Filarmónica de Viena por Brasil y Argentina. En 1924 dimite como director de la ópera vienesa, por diferencias con Franz Schalk.
En marzo de 1933 llega al poder Adolf Hitler, cuando Strauss tenía 68 años. La relación de Strauss con el gobierno nazi ha sido objeto de innumerables comentarios, discusiones y estudios. Strauss es nombrado en 1933 presidente de la Cámara de Música del III Reich, responsable entre otros actos de la prohibición de la música de compositores judíos. Strauss intentó evitar sin éxito desde su puesto la prohibición de la música de Mahler o de Debussy. Strauss había empezado a trabajar con el escritor judío Stefan Zweig en el libreto de su ópera La mujer silenciosa, razón por la cual empezó a ser objeto de presiones por el Partido nazi y por Goebbels en particular. En 1935, escribe una carta a Zweig en la que le dice:
¿Cree usted que yo me conduzco en todos mis actos pensando que soy “alemán”? ¿Cree usted que Mozart era consciente de ser “ario” cuando componía? Sólo conozco dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no lo tienen”.[1]
Esta carta fue interceptada por la Gestapo y remitida a Hitler, provocando la dimisión de Strauss como presidente de la Cámara de Música del III Reich. A partir de entonces, Strauss mantiene una tensa relación con el Partido, y es sometido a una vigilancia más estrecha aún. No obstante, su Himno Olímpico es interpretado en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, bajo la dirección del propio compositor. Por otra parte, en 1938, cuando Alemania se está preparando para la guerra, compone la ópera en un acto Friedenstag (El Día de la Paz) , que contiene una crítica velada hacia el III Reich, a pesar de que Hitler asistió al estreno y Strauss continúa apareciendo en actos oficiales junto a miembros del partido.
Durante el III Reich, la conducta contradictoria de Strauss, que se consideraba apolítico, parece estar en gran parte motivada por el hecho de que su nuera Alice era de origen judío, por lo que el compositor intenta utilizar su influencia para proteger a ésta y a sus nietos.[2] En 1942 la abuela de Alice es internada en el campo de concentración de Theresienstadt, y Strauss viajó un día hasta el campo, diciendo en la puerta: “Mi nombre es Richard Strauss”, con la intención de llevarse a la prisionera, consiguiendo sólo que los guardias de la puerta le echaran.[3] En 1942 la familia se traslada a Viena, buscando la protección de un dirigente nazi local. No obstante, en 1944, la nuera y uno de los nietos del compositor fueron detenidos por la Gestapo durante dos noches, siendo liberados finalmente tras la intervención del compositor.
Strauss terminó en 1945 la composición de Metamorfosis, una obra para 23 solistas de cuerda. La partitura termina con una cita de la Marcha Fúnebre de la Sinfonía número 3 “Heroica” de Beethoven, acompañada por las palabras “In memoriam”. Hacia el final de la guerra, Strauss escribió en su diario íntimo:
El período más terrible de la historia humana se ha terminado, el reinado de doce años de bestialidad, ignorancia y destrucción de la cultura por parte de los mayores criminales, durante el cual los dos mil años de la evolución cultural de Alemania llegaron a su fin.[4]
En abril de 1945, Strauss fue detenido por soldados estadounidenses en su casa de Garmisch. Mientras descendía la escalera, anunció al teniente Milton Weiss del Ejército de EE.UU: "Soy Richard Strauss, el compositor de El Caballero de la Rosa y Salomé." El teniente Weiss, que era también músico, asintió con la cabeza en señal reconocimiento; en el césped del jardín fue colocada una marca para proteger al compositor. Strauss compuso su Concierto para oboe (1945) para el oboísta estadounidense John de Lancy, que estaba entre los soldados que ocuparon la zona.
Los terribles acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial afectaron a Strauss, viejo y cansado. Sus últimos obras recuperan una intensidad emocional ausente en muchas obras anteriores,[6] incluyendo, entre otras, el Concierto para trompa número 2, Metamorfosis, el Concierto para oboe y sus magistrales e inquietantes Cuatro últimas canciones, compuestas poco antes de su muerte.
Richard Strauss murió a la edad de 85 años el 8 de septiembre de 1949 en Garmisch. Su mujer, Pauline, murió ocho meses después, a los 88 años. Durante su vida, Strauss fue considerado uno de los más grandes compositores de su época, y su música tuvo una profunda influencia en el desarrollo de la música del siglo XX. Strauss declaró con una humildad rara en él: “Quizás no sea un compositor de primera categoría, pero sí un compositor de segunda categoría de primer nivel”. El pianista canadiense Glenn Gould describió en 1962 a Strauss como "la figura musical más grande que ha vivido en este siglo"[7] Su inmensa e importantísima aportación a los géneros de la ópera, la música sinfónica y la canción continúa hoy más vigente que nunca.
Franz Schubert
Franz Peter Schubert (Viena, 31 de enero de 1797 – ibídem, 19 de noviembre de 1828) fue un compositor austríaco, considerado introductor del Romanticismo musical y la forma breve característica pero, a la vez, también continuador de la sonata clásica siguiendo el modelo de Ludwig van Beethoven. Fue un gran compositor de lieder (breves composiciones para voz y piano, antecesor de la moderna canción), así como de música para piano, de cámara y orquestal.
Este señor fue promotor del lieder un tipo de cancion corta para voz , padre actual de la musica y de las canciones como las conocemos , nacio como un niño pobre que gracias a su talento y al esmero que puso en su educacion musical pudo sobresalir (aunque no en su epoca) fue un genio reconocido tardiamente y pero hoy en dia es referencia obligada en cuanto a lieder.
Escribió más de seiscientos lieder, de los cuales gran parte, después de su fallecimiento, quedaron inéditos.
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